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'La puerta de los enanos', Los Escapistas (Diciembre 2018, Madrid)

Actualizado: 22 de ene de 2020

¿Escucháis eso a vuestras espaldas? Los orcos os persiguen haciendo resonar sus tambores y la única oportunidad de escapar es atravesar la enigmática Puerta de los Enanos. ¡Corred!




Habíamos oído que se avecinaban días oscuros para los viajeros. En un principio nos mostramos un tanto escépticos al respecto, pero pronto sucedió algo que nos hizo replanteárnoslo todo. Desde que volvimos de Barcelona, un extraño sonido cuyo origen desconocíamos por completo nos acompañaba allá donde fuéramos. Nadie más era capaz de oírlo, pero al equipo Escapaditos nos acechaba por las noches con tal intensidad que éramos incapaces de pegar ojo. ¡Ni siquiera podíamos escuchar el Sálvame como es debido!


Cansados de vivir en esas circunstancias, decidimos hacer frente al problema y averiguar qué era aquello que provocaba aquel estruendo. El sonido nos condujo hasta Los Escapistas y una puerta muy curiosa que nos prometía la salvación si lográbamos atravesarla. Si no hubiésemos ido hasta allí, quizá ahora viviríamos más tranquilos que antes de saber que esos seres con los que nos topamos existen más allá de la películas. ¡Insensatos!


La reserva


La reserva en La Puerta de los Enanos se hace a través de la página web, teniendo en cuenta que de martes a jueves solamente estará disponible la versión clásica, es decir, con un máximo de cinco jugadores. Si lo que buscáis es un combate por equipos, únicamente podréis hacerlo en fin de semana.


Después de rellenar vuestros datos, tendréis que abonar la cantidad total de la reserva. En este aspecto nos llamó la atención que se tratase de un precio fijo de 78€, independientemente del número de jugadores que formen parte del equipo. Personalmente, no compartimos esa filosofía, pues creemos que es algo que encarece considerablemente la experiencia en el caso de que vayan a jugar parejas.


Local, historia y objetivo


El local se encuentra en la zona de Chamartín, siendo Plaza de Castilla (Líneas 1, 9 y 10) la parada de metro más cercana. Desde allí tendréis unos ocho minutos caminando hasta Los Escapistas, por lo que el transporte público es la mejor opción para llegar. En la página web, dentro del apartado de preguntas frecuentes, podréis encontrar una serie de instrucciones respecto a la hora de llegada, indicando que se ruega estar con diez minutos de antelación, pues antes no podrán atenderos y pasados quince minutos de la hora reservada se cancelará la actividad. En nuestro caso, una de las integrantes del equipo llegó antes que el resto, por lo que nos esperó frente al local. Todavía quedaban algunos minutos hasta la hora contratada cuando salieron a decirle que si no llegábamos ya, tenían que empezar. ¡Y estábamos dentro de tiempo!


Quince segundos después de aquello, llegamos los demás y entramos en el local con la sensación de haber recibido un toque de atención un tanto injustificado. Entendemos que cumplir el horario es muy importante, pero no llegamos tarde ni mucho menos, y con aquello nos dio la sensación de haberlo hecho. Una vez dentro nos recibió nuestra Game Master, quien nos indicó cuáles serían las taquillas para dejar nuestras cosas. La introducción al juego nos dejó más fríos aún, pues fue la primera vez que en una sala de escape nos sentimos como adolescentes problemáticos siendo reprendidos por un adulto sin haber hecho absolutamente nada. En lugar de crear un ambiente distendido donde el  jugador se sienta a gusto, se generó una situación en la que lo único que hacía era darnos advertencias sobre lo que no se podía hacer en su sala como si nada más entrar fuésemos a destrozarla. Creo que ninguno nos sentimos cómodos y que la historia de la sala, que es lo que nos había llevado hasta allí, quedó en un segundo plano totalmente eclipsada por los continuos "esto no se puede hacer". Además, el tono con el que nos lo dijeron nos pareció un tanto fuera de lugar, recalcando una y otra vez que tras tres advertencias nos sacarían de la sala. ¡Haya paz, que nosotros solo hemos venido a jugar!


Tras esa épica bienvenida, por fin nos contó qué eran los ruidos que habíamos estado escuchando durante los días anteriores a nuestra llegada. ¡Los orcos nos estaban siguiendo con sus tambores resonando a nuestras espaldas! La única forma de escapar de ellos era adentrase en el bosque y atravesar la mítica Puerta de los Enanos. Un acceso que solo los viajeros más inteligentes podrían cruzar tras resolver todos y cada uno de los enigmas que la protegen. ¿Seríamos capaces de hacerlo y ponernos a salvo?


Ambientación y juegos


Ataviados con unas capas élficas propias de El Señor de los Anillos, nos adentramos en el interior del bosque. Se trataba de una habitación bien recreada aunque, por su tamaño, podría haber dado más juego en cuanto a cantidad de elementos decorativos. Daba la sensación de que había pocas cosas y, sin tener que buscar demasiado, fuimos capaces de encontrar casi todos los elementos que necesitaríamos para avanzar en nuestra aventura. La misma impresión nos llevamos en las salas posteriores, llegando a encontrar en un par de ocasiones elementos "escondidos" sin tener que resolver los acertijos previos que te conducían hasta ellos. ¡Ni Superman con sus rayos láser habría sido tan efectivo!


Generalmente, una de nuestras partes favoritas de una sala de escape es, precisamente, el principio. Ese primer momento de entrar en contacto con lo que te rodea e interactuar con ello; sin embargo, a cada cosa que hacíamos escuchábamos una señal de alarma indicándonos que habíamos hecho algo que no se podía hacer, cosas tan insignificantes como levantar el brazo para buscar por encima de nuestras cabezas sin darnos cuenta. Quizá no haya nada, vale, pero es preferible que el jugador se dé cuenta por sí mismo, no va a romper nada por elevar el brazo y palpar una pared a menos que sea Popeye. Fue tan desesperante que, en un momento en que le di la vuelta a una caja para ver si tenía algo escrito debajo y volví a escuchar la advertencia, estuve por cruzarme de brazos al sentir que no me estaban dejando jugar. Después entendí el por qué de esa alarma, pero si un objeto es frágil no debería guardarse dentro de una caja junto a otros objetos más pesados que lo pueden romper si caen encima. Todo esto nos dio bastante rabia porque la inmersión se fue al traste desde el primer minuto.


En cuanto a los juegos, se trata de una sala muy mecánica en la que seguramente os llevéis alguna sorpresa cuando comiencen a activarse los diferentes elementos que la componen. La dificultad de los enigmas no es muy alta en general, pero sí que tendréis que tener muy en mente lo que vayáis encontrando, pues no todo podrá usarse en el momento de dar con ello. El hilo conductor entre todos los juegos será el hecho de ir recopilando una serie de objetos que os ayudarán a abrir la famosa Puerta de los Enanos si sois lo suficientemente listos como para hacerlo de forma correcta. El inconveniente de hacerlo mal, es que la puerta se bloqueará durante un par de minutos en los que, al tratarse del último enigma de la sala, no podréis hacer nada más que esperar. Esto hace que, si justamente os quedan esos dos minutos para que se os agote el tiempo, introducir mal la clave determinará vuestro final. Por suerte, contaréis con un sistema de pistas muy adecuado para la ocasión, pero ya os decimos que aquí nada es gratis. Nosotros acabamos haciendo algún que otro baile para ello, aún a riesgo de ser la vergüenza de las ninfas. ¡Mimi, fuera de la clase, eres un estorbo para mi vista, eres un cuadro, ciao!


El máximo de jugadores creemos que está bien ajustado al tamaño y número de enigmas presentes en la sala, pero quizá siendo tres le podréis sacar más partido. Lo que está claro es que si vais en pareja os saldrá excesivamente caro para lo que ofrece, así que buscaos algún que otro hacha más y... ¡corred!


¿Lo conseguimos?

A pesar de que introdujimos mal la clave en la parte final del juego, conseguimos salir con varios minutos de sobra. Fuera nos estaba esperando nuestra Game Master, quien nos estuvo contando cómo nos había visto, además de comparar con ella las dos salas que tienen abiertas al público. Para que os hagáis una idea, la sala perfecta saldría de la unión de ambas. El mapa de juego era mucho más fluido en La Puerta de los Enanos, mientras que la ambientación de El Aula de Pociones estaba muy por encima. Fuera como fuese, nos hizo entrega de nuestras armas y posamos para la foto totalmente a salvo de los orcos.


¡Uy! Pues al final sí que se ha colado algún orco...


Valoración y puntuaciones


- A destacar: La fluidez en los juegos, pocas veces nos quedamos atascados en algo durante demasiado tiempo, lo cual se agradece. El carácter mecánico de la sala y las referencias a las películas y los libros de El Señor de los Anillos. El hecho de no encontrar ninguna pegatina de no tocar durante toda la partida.


- A mejorar: El briefing, no sabemos si siempre será así o es que nos vieron cara de Hooligans, pero nos sacó por completo del juego haciéndonos sentir un tanto incómodos. La falta de libertad por parte del jugador para disfrutar inspeccionando e interactuando con la sala, fuimos detenidos sin motivo en varias ocasiones. El hecho de que la retención por introducir mal un patrón ocurra al final del juego, pues solo queda esperar mirando a la puerta hasta que pasa el tiempo para volver a intentarlo.


Nota: En cuanto a la puntuación otorgada al Game Master, creemos que es muy probable que la forma que tuvo de llevarnos durante el juego se deba a una política de empresa y no a una decisión personal. Por tanto, la nota en este caso no irá dirigida a la persona que condujo el juego, sino a unas pautas ya marcadas.




Opiniones de otros jugadores: TripAdvisor



Datos de contacto:


Calle San Leopoldo 27. 28029 Madrid

694 481 986 / 911 446 311

info@losescapistasmadrid.com

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